CONFESIONES DE UN HINCHA

Desde pequeño me prometí ser hincha. Nada más que eso. Un mendigo del balón, del fútbol, un incondicional de Millos, un seguidor de jugadores talentosos, un vagabundo de estadios.

 

Carta a Radamel Falcao García:

Crack: ¡Esta no es tu casa, esta, es tu piel!

Pocos logran ser lo que soñaron ser. Tú, Radamel, por el contrario, lo has sido y de nuevo hoy, al vestirte de azul, lo vuelves a hacer. No son los goles, son las decisiones que tomas en la cancha y en la vida las que nos hacen llorar de emoción.

Hay delanteros por millares, pero Radameles, Falcaos, como tú, no.

Hoy, has hecho feliz a los hinchas de Millonarios sin edad. A los cincuentones, como yo, que a mis 48 años, podré verte con la mítica 9 en El Campín y gritaré y gozaré el gol y gol y gol… hasta quedarme afónico. A los más viejos, como mi papá, de casi 85, que vieron a Di Stefano en el área y ahora evocarán por TV su nostalgia con tu realidad. A los nuevos hinchas, como mi hija, de 13 años, que sabrá desde la grada y en carne propia, que a los que se idolatra se les puede alentar en la vida real.

Hoy, Falcao, jueves  20 de junio de 2024, tu grandeza se hace aun mayor, porque has decidido jugar en el equipo de tus amores. En el equipo de mis amores. En el famoso embajador.

Hay emociones que se salen de los ojos, como un 9 que escapa al fuera de lugar y se perfila para el gol. Hay imágenes que se posan en la mente, como un delantero entrando al área chica y abriéndose espacio entre los defensas. Hay delanteros como tú, Radamel, que nos hacen escapar lágrimas en un contragolpe letal y nos generas imágenes de emoción para guardar en la memoria.

Tú, Radamel, has hecho que la emoción baje por las calles y las gradas de Bogotá en un jueves lluvioso, y que los azules seamos y nos sintamos más azules hoy que nunca, como si el paraíso fuera un arco y un balón.

Pase lo que pase, ya nos diste una alegría aun sin jugar. Ya cumpliste el sueño de todo pibe.

Gracias siempre Radamel. Gracias por lo que eres, has sido y serás. Son solo estas cortas palabras de un mortal como yo, que cree en dioses como tú, y que sabe que tu grandeza no está en los goles que hagas con la 9 azul (ojalá muchos); en los minutos que juegues con la 9 azul (ojalá eternos); ni en las gambetas que lances con la 9 azul (ojalá millones); sino en portar ese escudo y esa historia y ayudarla desde la piel a nunca morir.

Estamos listos para tu debut. Estamos listos para ti, para aplaudirte, para agradecerte, para soñarte. La vida es eso: lograr lo que de niños soñamos: jugar en el equipo amado o alentarlo hasta la muerte.

Ser lo que pensamos ser.

Bienvenido Radamel, llevamos años esperándote.

Esta no es tu casa, ¡esta, es tu piel!  



Por Andres Gomez V. - Confesiones de un hincha

 

Somos Tribu

Larry nunca estuvo solo. Esa noche del 24 de junio del 2023, en el momento exacto en que él se acercó al punto desde el tiro penal, vi a millones de hinchas, niños, niñas, familias, abuelos y abuelas, caminar con él, junto a él, en él.

Yo, como millones, fui uno de ellos.

Larry no estaba solo. El equipo de rodillas en la mitad de la cancha no estaba solo. El banco de suplentes no estaba solo. Los juveniles en el estadio y en sus casas no estaban solos. Este equipo de Gamero, Llinás, Maca y todos los demás, nunca estuvo solo.

La verdad es que Larry no pateó ese penal, lo pateamos todos.

Cada uno desde la tribuna, desde el pavimento, desde la sala de la casa, desde un parque, desde su trabajo, desde cualquier lugar, desde cada rincón del corazón, lo pateó.

El amor no necesita espacios sino momentos. Por eso, lo gritamos todos, al unísono, como una gran exhalación que salió del alma y por eso nos abrazamos como lo que somos: una tribu.

Yo vi, cuando él se acercaba a patearlo y respirar como en toda Colombia -y en muchas partes del mundo- todos respirábamos con él, todos tomábamos aire y a una sola voz, todos hacíamos un pequeño suspiro y nos enfocábamos en el balón, en el arquero que saltaba y saltaba, en la portería que se hacía pequeña.

Nos enfocábamos en repasar la historia y en vislumbrar el futuro. Larry no estaba solo. La tribu azul estaba con él, junto a él, en él.

Luego, todo fueron lágrimas de amor…

Hay emociones que se salen de las cinco cincuenta del alma y se toman todo el cuerpo. Hay emociones que andan en procesión, arrodilladas, a la espera de una señal para salir. El 24 de Junio del 2023 fue uno de ellos, por eso lo gritamos con el alma, por eso nos conmovió como lo hizo.

Yo, cuando cierro los ojos, aun veo y recuerdo a millones llorar. Yo vi a los jugadores hacerlo de alegría. Vi a hinchas de antes emocionarse a rabiar. Vi a niños y niñas entender la pasión. Vi a muchos derrumbarse por dentro en emoción. Yo mismo lloré en silencio, en público, en privado. Lloré de alegría y también de rabia acumulada. Lloré por años de nudos atragantados, por árbitros injustos y asustados que nos afectaron, por directivos que minaron al equipo, y por la memoria de los fundadores que lo hicieron grande. Lloré de ilusión. Lloré por Millos. Lloré por mi papá, por mis hijas, por los que estuvieron y ya no están, por los que vendrán, por los hijos de los hijos que nacerán azules. Lloré, por ADN, por esa herencia que me habita. Lloré, porque no había otra forma más humana y sincera de celebrar.

Al final, somos la alegría que habita en nuestro cuerpo y ese día Millonarios fue toda nuestra vida.

Hoy, con la calma que dan los días, debo decir que los ojos se siguen aguando con el recuerdo, con las palabras, con los videos, con las frases. Se aguan cuando camino de nuevo a patear con Larry, junto a él, con él.

La nostalgia es un lugar sagrado para el hincha en la noche más linda del mundo y desde entonces  la nostalgia es una estrella llamada 16.

Ese día, como ha sido por años -siempre- Millos no estuvo solo. Millos y sus jugadores y directivos y téçnicos y equipo administrativo, hinchas, pasados y futuros, estuvieron siempre acompañados por su tribu.  Una tribu que ha reivindicado cada gol y cada triunfo y cada derrota con entereza, con más amor, haciéndose más fuerte, protegiendo ese estado del alma azul.

Al final, cada cual tendrá en su cabeza sus propias anécdotas y sus recuerdos de ese día y ese momento. Cada uno valorará sus lágrimas y tendrá claro el por qué y el para quien las dio. Cada uno tendrá ese día tatuado a su manera. Pero, lo cierto, es que cada vez que se evoque ese momento, esas lágrimas tendrán un sabor especial, un recuerdo único, tendrán a millones caminando por El Campín y acompañando a Larry a patear.

El grito que se tomó la ciudad, el grito de esta tribu, nunca debe cesar...

Hoy sabemos que juntos gritamos, juntos lloramos, y las lágrimas que por años se acumularon en frustraciones, burlas, irrespetos, fueron por fin merecidamente lágrimas de felicidad.

Eso es Millonarios, una tribu que no abandona, una hinchada que mira en alto porque sabe que su amor ha sido sincero y que sabe que su historia y grandeza no es de ahora, sino de siempre. Un amor eterno que entre todos hemos sabido y debemos siempre cuidar.

Larry nunca estuvo solo. Esa noche del 24 de junio del 2023, en el momento exacto en que él se acercó al punto desde el tiro penal, vi a millones de hinchas, niños, niñas, familias, abuelos y abuelas, caminar con él, junto a él, en él.

Somos tribu y esa noche lo fuimos aun más.

 

@Andresgomezv.

EL DERECHO A CELEBRAR

Fueron muchos años de dolor, de tristezas, de ver como en el último segundo, a pesar de haber hechos buenos juegos, torneos, de haber dejado el alma, se escapaba el trabajo, la ilusión, el sueño. Ganar el miércoles no era solo ganar una Superliga, era ganar, sobre todo, en la autoestima. Era la revancha. El grito ahogado que quería salir. La rabia acumulada por años. La ilusión de que todo tiempo futuro volverá a hacer como en los inicios y durante décadas, donde Millonarios tenía un sitial de privilegio reservado, único, al frente.


Lo del miércoles era para volver a vivir, y entender que el título de Diciembre ante Santa Fe no iba a ser efímero. Una sonrisa hermosa, única, significativa, pero de pronto pasajera. Que el amor del bueno nos tenía reservada otra felicidad.


No era la copa, era lo que significaba.  No era por el partido, era por el amor.

Eso es lo que significó para millones de hinchas de Millos ganarle a Nacional el Miércoles. Era por nosotros, no por nadie más.
El grito del capitán, la celebración de los jugadores, del técnico, de los directivos, la alegría que recorrió Colombia, porque sí, Millos es de Colombia, no era nada distinto a entender que por años nos aguantamos los fracasos y dolores, pero nunca abandonamos. Nos hicimos, por el contrario, más hinchas en la adversidad, porque cuando se nace con ese amor por un equipo, nada lo puede acabar.
Por eso, y por miles de razones más, que el alma no sabe escribir, es que lo celebramos a rabiar, es que lo seguimos compartiendo, es que andamos con la sonrisa en las cinco con cincuenta del alma.
Por que que nadie se equivoque, tenemos el derecho a celebrar. Tenemos el derecho a sonreír. Tenemos el derecho a gritarlo a los cuatro vientos una y otra vez, a dar la vuelta en el territorio donde lo gestamos, a recibirlos como héroes, a tatuarnos el corazón azul, a agradecerles el Domingo en El Campín con un aplauso de horas: Millos ya salió campeón, y se lo dedicamos a todos, pero en especial, a los que creen que no tenemos derecho a celebrar.
Que lindo es nacer siendo de Millos. Esta es la herencia que me dejó papá.
 
Andrés Gómez V.

El amor fue de dos

Siempre he sido de Millos. Supongo que nací así. Desde los 6 años voy al estadio. Desde que tengo uso de razón soy del embajador y a veces lo soy sin razón. No soy hincha de ninguno otro equipo en ningún país. Solo del azul. 

Siempre he sido un hincha público que no esconde el color de su alma. Que va al estadio y se abona siempre. Que está pendiente del equipo cuando juega de visitante o no puede verlo. Un hincha que lo sigue en redes, twitter, por radio, por donde sea, cuando no puede estar presente. 

Un hincha que lo promulga en donde puede y con quien puede. Un hincha que llora en dolor y silencio por las derrotas, y al que se le humedece el alma en los triunfos. Un hincha que se enfurece con la mediocridad de algunos torneos y dirigentes, pero que perdona siempre por amor. Un hincha que no olvida a los que han hecho grande al club y a los que se lo han robado. Un hincha de siempre y para siempre. 

Un hincha que heredó el azul de su padre. Que sabe que su madre, desde el cielo, hace fuerza por el azul en cada partido. Un hincha que inculca en sus hijas el amor y el respeto por el equipo. Un hincha que sabe que Juliana-su esposa- en el fondo también es hincha porque sabe de amor. 

Un hincha que se sabe hincha y que sabe y entiende que el amor es de dos, y que él nunca incumplirá su parte del compromiso. Por eso siempre le será fiel, cotidiano, eterno. 

En fin, un hincha que hoy solo puede sentir en el alma que tanto sacrificio vale la pena por campeonatos como el del domingo, por la 15, por que llorar por un título, por que hacerlo con las hijas, y con la familia, es en el fondo dejarles el legado del amor tatuado en el alma, y eso no tiene precio. Eso es para siempre. 

Gracias Millonarios, gracias de un hincha que está en las buenas pero que sobre todo, siempre estará en las malas! 

Gracias por que este amor de dos, el domingo fue correspondido. Mutuo. Eterno.

Bogotá, 17 de Diciembre de 2017.


Messi, no te mueras sin decirme a dónde vas



A Messi sólo hay que disfrutarlo. No juzgarlo. Solo contemplarlo.


Cuando coge el balón en sus pies, uno sabe que habrá magia. El partido se detiene como un juego en pausa. Uno sabe que 3 ó 4 ó 5 ó 6 jugadores rivales vendrán a marcarlo, a presionarlo, a acosarlos, y que Messi, en 8 de cada 10 jugadas, los dejará vencidos en el piso, para que ellos, desde el césped, lo miren con esos ojos de derrota y de admiración que sólo se tiene cuando uno ha visto que su rival es exageradamente superior.

A veces, creo que ellos quisieran aplaudirlo, que se le acercan tanto porque quieren tocarlo y ver si es real. Si ese extraterrestre tiene alma de humano. A veces creo que ellos no se sienten derrotados, sino premiados por jugar en el mismo planeta que él.

Messi es alegría. Messi es poesía pura hecha juego. Messi es un niño que sólo juega al fútbol, que sólo se le ve feliz en un campo, con un balón. Messi con barba intenta dar una seriedad que apenas toca el balón se pierde. ¿A quien engañas Leo? El balón sabe que es el niño genio el que lo toca. El que lo lleva con cariño, con cambios de ritmos, con suavidad. Es una relación de amor, no de dependencia.

Por eso, ver a Messi triste, verlo renunciar nos entristece a todos. Perder a Messi en un juego, en un partido cualquiera, ya es doloroso. Perderlo para su selección es algo más. Una selección, sin importar la que sea, es el sueño de cualquiera que ame el deporte. Ponerse la camisa. Cantar el himno. Saber que se defiende a un país, no tiene punto de comparación ciudadana. Es el retorno del alma al país que lo adoptó en vida.

A mí, poco me importan las razones. A mí, poco me importan los porqués.  A mi me tiene sin cuidado todo lo que haya detrás. Yo sólo espero que Messi no se retire nunca del fútbol. Ni en un amistoso. Ni en un partido de liga. Ni en una Copa América o un Mundial. Ojalá no se retirará ni de un entrenamiento. Un campo de fútbol sin Messi, cuando él puede estar, es un acto de desperdicio. Un espacio incompleto. Como un rompecabezas al que le falta la ficha central.

Por eso Messi, por eso Leo, como decía el gran Eliseo Subiela, “no te mueras sin decirme a dónde vas”. No te vayas. No nos dejes huérfanos de un juego que amamos por qué tipos como tú, porque enanos gigantes como tú, sólo nacen pocos en un deporte de millones, y sólo muy muy muy pocos, hacen que uno sonría y se ponga de pie, (sin importar por quien hincha) cada vez que sabe que el balón, y la hinchada, están a tus pies.

Messi, Leo, genio, extraterrestre, fenómeno, no te vayas, y no nos mates de dolor sin decirnos a dónde vas…
@andresgomezv

Diatriba contra los mal llamados hinchas


No creo en la moda de ser “hincha” de un equipo por un rato. Para mí, ser Hincha (con mayúscula) es un estado del alma, y un compromiso que permea el tiempo. Es atemporal y no se cura nunca. Es una enfermedad que uno se lleva a su tumba. Lo otro, es apenas un affaire, un one night stand, un engaño que no es amor.

Escribo esto, porque debo decir que me molesta –de verdad me molesta- ver a tantos que se creen hinchas ahora del Real Madrid, cuando antes lo fueron del Boca, el River, el Atlético, o cualquier equipo que triunfaba, y que creen que poniéndose una camiseta (chimba o original) ya están matriculados en la religión.   

La verdad, ver a esos ilusos me parece un irrespeto con los que de verdad amamos al fútbol, pero sobre todo a un equipo. Los que somos hinchas de verdad.

El Hincha de verdad sabe por ejemplo lo que es la amargura de un lunes cuando el equipo que se ama pierde. El Hincha de verdad ha hecho filas interminables y ha sufrido por ver a su equipo en la cancha y no por televisión. El Hincha de verdad sabe la historia de sus ídolos y sus héroes porque luchó con ellos, o porque sus padres (hinchas de verdad) se lo contaron. Hincha de verdad, es el que tiene una parte del alma del color de su equipo y no una camisa de merchandising.

Ayer, y supongo que hoy, y al menos durante una semana,  veré a miles de mal llamados hinchas de Santa Fe poniéndose orgullosos la camiseta roja, cuando durante años la guardaron, no la tenían, o ni siquiera seguían  a su equipo en las malas. Eso para mí es un irrespeto para los otros miles de hinchas de Santa Fe (los cuales conozco a varios) que siempre apoyaron y no abandonaron. Es un irrespeto, porque luego, cuando vengan las derrotas, con seguridad la guardaran y la dejaran empolvar.

Lo mismo pasa con algunos de Millonarios, no tantos pero sí muchos. Para mí, un hincha de verdad no es el que va a los clásicos, ni el que se enorgullece de la 14 pero se avergüenza de las derrotas.  No señor, el Hincha de verdad va a cualquier partido sin importar rival porque va a ver a Millos no a sus contraparte; sabe la historia de los juegos contra el Madrid y el día del 8-0 fue uno de los más amargos de su vida; sabe la historia de su equipo; ha llorado y ha reído; se ha indignado con los accionistas; ha hecho lo imposible por salvar a su club,  y lo más importante, estará allí cuando los otros se hayan ido.

Esa es la diferencia. Muchos serán fanáticos de momentos, espectadores de un domingo, pero nunca nunca podrán ser hinchas.

Yo, soy y seré siempre de Millonarios,  de sangre azul,  así vaya de primero o de último. Iré al estadio a apoyar. Yo no soy ni seré un hincha de tv. Eso no va conmigo.

Por eso mismo, porque no estoy por una moda, porque creo que el fútbol tiene mucho de religión y de respeto, me molesta ver los que se ponen camisas de un equipo, como quien compra un café o un desayuno, y se creen y se autoproclaman hinchas sin entender lo que eso verdaderamente significa.

Para ellos, esta diatriba, esta molestia. Ser Hincha, no es subirse al bus en las buenas. No es una moda, por el contrario, es un compromiso de fondo con un equipo para toda la vida. Un Hincha de verdad de Millos dice hoy, por ejemplo, un día después de que Santa Fe fue campeón, aquí estoy de azul, aquí está mi camiseta y mi alma, porque yo no soy Hincha cuando se gana, sino sobre todo cuando se pierde.

Feliz navidad a los hinchas de verdad, lo de hoy, mañana y siempre. Feliz navidad por qué este diciembre no necesitan una camisa para declarar su amor, y por el contario ya se abonaron para el 2015.

Carta corta a Mayer Andrés Candelo


Bogotá, un día después de una nueva derrota.

Crack:

Yo le diré a mis hijas que te vi jugar, que te vi usar esa zurda como si fuera un guante y hacer pases imposibles, gambetas galácticas, túneles y unos goles que aun llevó en el alma de tiro libre, de tres dedos, con la punta…

Yo le diré que te fuiste de Millos en la primera etapa en medio de los chiflidos y regresaste luego para darnos dos copas, para liderar al equipo, para ser su capitán e insignia.

Mayer, yo les diré que tú si cumplías con honor aquello de que la 10 se gana, no se pide; que pocos han sabido lo que significa jugar en Millonarios y ser un buen tipo fuera de la cancha ayudándole a los de las divisiones menores y un referente adentro de ella.

Yo les diré, que vos eras un 10 de selección, que compensaba la corta estatura con talento. Yo les diré, Mayer, cientos de cosas tuyas, porque vos sos un crack en todo sentido.

Por eso, porque sé todo lo que les has dado a Millonarios, porque aún recuerdo la celebración de la 14 de la que fuiste héroe e insignia, porque aun retumba en mi alma aquello que dijiste de que “la hinchada de Millos es como el mar, que uno la mira y la mira y nunca se acaba”; por todo el cariño que te tengo y te tienen millones de hinchas, es que hoy te escribo.

Gracias crack, pero adiós. Gracias pero ya el ciclo en Millonarios terminó, y no quiero convertirme en uno de esos desagradecidos que te putearan sin saber tu historia y lo que nos diste: hinchas solo en las buenas, y desagradecidos en las malas.

Ya es hora crack de que cuelgues la 10 azul. Ya no tienes la velocidad de antaño, ya no se notan las mismas ganas de jugar, y lo peor, ya no te rinde como antes. Es de caballeros agradecer, y es de profesionales entender cuando hay que dar un paso al costado.

Millos no te olvidará. Yo no te olvidaré, y aunque el cariño siga intacto, es hora de la separación y el adiós como jugador. Acá te queremos y respetamos, así que siempre habrá un espacio para que vuelvas como técnico, o impulsor de talentos.

Sé que la sangre que llevas en el corazón es verde del Cali, pero también sé que algo de la azul se te ha contagiado, porque he visto como la defiendes con pundonor.

Adios Mayer, Millos necesita un recambio de jugadores ya, y vos, que sos el líder de la camada, debe ser el primero de ellos.

Adiós Crack, yo diré con orgullo que te vi jugar, que te vi ganar, que te vi ser campeón,  y que me cansé de aplaudirte. Adiós crack, porque ya es hora de decirte adiós.

Pd. Llévate también a Lewis, Ganiza, Robayo, Ramos, Delgado, Román, ellos héroes de la 14 que también ya cumplieron el ciclo. Por favor, antes de irte dile a Polo, Agudelo, Uribe, Vásquez y demás que entiendan que es Millonarios y que es su hinchada. Como bien dijiste, somos como el mar, y yo agrego, y por eso no dejaremos jamás hundir este barco aunque tengamos que sacrificar a los mejores marineros.

Cordialmente,

Andrés Gómez V, un hincha más del más veces campeón.

@andresgomezv

confesionesdeunhincha@yahoo.com

Una inmensa minoria

Millonarios tiene más hinchas que cualquier equipo en Colombia. Se calculan en más de 7 millones según las encuestas que se han hecho. Sin embargo, la sociedad Azul y Blanco apenas tiene algo más de 4000 dueños, y de ellos, apenas unas 20-25 personas son las que lo controlan el 90%. De estas, dos a tres personas son las que tienen lo que se llama control accionario y que no es nada diferente a que tienen el porcentaje más alto dentro del club: Serpa y Ortiz.

Las peleas por el poder en Millonarios son diarias. Los celos entre unos y otros el pan rutinario. La debacle del equipo un hecho notorio. Y mientras tanto, el hincha del común, ve como sus sueños se desangran y como su semana se convierte en un martirio.

Millonarios es un estado del alma para sus hinchas, aunque para sus accionistas parezca apenas un juego de monopolio.

Acá no manda el sentimiento, sino la plata. Acá no manda la pasión, sino las acciones. Acá no importa hace cuanto se es hincha, ni cómo se lleva a Millos en el alma, si no se tiene poder y peso en la Asamblea, que es el órgano establecido para trazar rutas, pedir cuentas y desarrollar cambios.

Por ello, un grupo de accionistas minoritarios se han puesto en la tarea de hacer oír su voz y sus lamentos. De alzar la mano y exigir respeto por el más veces campeón. Claro, nada cambiará hasta que los accionistas mayoritarios sigan jugando el juego y viendo al equipo como un negocio y no como una pasión, que bien manejada –con equipos competitivos, protagonistas, referentes, jugadores de clase y talla, entrenadores, etc- es el MEJOR NEGOCIO DEL MUNDO.

Pero peor que no hacer nada por indiferencia, es dejar que pasen por Millonarios -por el gran Millonarios- sin vergüenza. Por eso, se han venido recogiendo firmas entre esos accionistas del común, entre esos 4000 hinchas que se metieron la mano al dril (con mucho o poco) para salvar al equipo hace unos años, y que confiaron en que Azul y Blanco sería el nuevo camino, y no la vieja vergüenza que Garcia, Feoli, Rendón, Robledo y López, entre otros avivatos, habían hecho con el Club Deportivo los Millonarios.

Por eso, ahora solo queda apoyar las firmas, conseguir las que faltan, alzar ya no la mano sino la voz, para hacer de esto un tema viral y obligar a que haya una asamblea ya.

Esa es la única forma de plantarse ante la vergüenza y lograr lo que por ley se requiere: que en la Junta al menos haya una representación DE VERDAD de los accionistas minoritarios. Una represnetación justa, ya que en el fondo no somos más que hinchas sin más interés que ver al equipo SIEMPRE campeón.

En la página http://www.losmillonarios.net/noticias/varias/asambleaya-enterese-como-participar encuentra más información sobre el tema.

Lo clave, es que si no queremos que nos hagan más goles, que nos cojan en fuera de lugar, que nos vean la cara, hay que exigir cambios, hay que tener representación, hay que pedir rendición de cuentas.

Si Ortiz y Serpa creen Millonarios es una propiedad de recreo, un lote de engorde, o un hobby para escapar de la realidad, hay que decirles que se equivocan. Nuestra pasión, la de los 7 millones de hinchas, no es su negocio. Y si lo quieren volver negocio, deben entender que no hay clientela más fiel que la azul, que no hay mejor producto que un equipo ganador, y que el precio de un activo se valoriza sobre todo por su reputación, sus resultados y sus logros, y que si no dejan de pelear, este activo valdrá cada vez menos.

Es hora de que la inmensa minoría se haga presente. Es hora de que Azul y Blanco sea lo que nos prometimos que fuera: excelente en lo deportivo, administrativo y financiero. Un equipo modelo, para una hinchada que no deja, no deja de apoyar.

Se vale soñar, pero hoy hay que exigir: asamblea ya!

 

@andresgomezv

confesionesdeunhincha@yahoo.com

Carta Abierta a Juan Manuel Lillo


Señor Juan Ma (Lillo)

 Empiezo con una frase de su Rey: “por qué no te callas”.

Lo digo, porque no puede ser que continúe con su verso y su sonrisa y sus excusas luego de cada derrota o fracaso del club que ud  dirige, entrena y del cual es el responsable en el terreno de juego.

Claro, no es el único culpable del fracaso: los directivos actuales, los que buscan jugadores, su  amigo Portoles, y la indolencia de quienes creen que Millonarios es un hobby, tiene igual o más responsabilidad.

Pero déjeme decirle que lo suyo no puede quedar impune. Es infame lo que su equipo demuestra en la cancha. Allí donde ud es el que manda. Es infame como juegan y a lo que juegan. Predecible, monótono, fácilmente controlable por rivales grandes y chicos. Los laboratorios dan risa, el retorno de la defensa parece de la edad de piedra, la apertura por los costados es obvia, y el control del balón en cancha del rival, no se traduce en opciones y menos en resultados.

Pero lo que me molesta no es solo eso, sino que ud siempre sale con una frase que cree ingeniosa, y que solo molesta. “La de que hasta Brasil perdió por 7 goles, la de que acá hay que comprar bueno, bonito y barato, la de que está de luto por su compinche Portoles”, etc, etc. Si es tan bueno con las frases métase de copy a una agencia de publicidad, pero no juegue con la hinchada.

Millos no perdía contra unos de sus rivales históricos por una diferencia de 5 goles desde hace décadas; Millos no está para jugadores buenos bonitos y baratos (si no hay plata, es porque ud y su compiche Portoles cobran como si ganaran los partidos y dieran títulos); Millos no es para reírse y salir de la Copa Postobon y la Sudamericana en primera fase y humillado, Millos no está para hacer ridículos.

No Juan  Manuel, no se equivoque. Esto es Millos y ud -para usar una frase colombiana- si fuera lo gran técnico que sus palabras dicen, y no lo mediocre que sus números en los equipos que ha dirigido señalan, entenderían que si del cielo le caen limones, uno aprende a hacer limonada.

No se ha dado cuenta que hay equipos con una nómina más –mucho más simple que la azul- y que dan más resultados.  No se ha dado cuenta que Ramos y Delgado no saben jugar con los pies e insiste en que el equipo nunca saque largo y siempre “salga” jugando desde ellos. No se ha dado cuenta que Leudo y Alex Díaz juegan muertos del susto. No se ha dado cuenta que Yuber podría ser muy bueno para piques de atletismo de 500 metros en el Simón Bolivar pero no para delantero; no se ha dado cuenta que Robayo antes no jugaba bien, pero le ponía ganas y así suplía sus falencias, pero que ahora ni siquiera le pone ganas; no se ha dado cuenta que nos faltan volantes y ud dejó ir a Harrison porque no marcaba, no se ha dado cuenta de que…

En fin, ud es responsable. Trajo a Mambi a un precio mensual con el que se hubieran podido conseguir refuerzos; se empecinó en Wesley que bueno, ni para que le digo, y ud sabe lo que costo… y así uno podría seguir, y seguir, pero mientras tanto ud seguirá tranquilo: conoce a Millos apenas hace 9 meses, no lo lleva en el alma, no lo siente en el corazón, igual le da.

Hoy, seguramente le pagarán su mesada de agosto, en Diciembre se irá y hablará con más verso en pasado de su paso por Locombia.

Acá, para ser sincero, encontró trabajo en medio del Paro español, y con eso ya le va… pero ud no entiende lo que duele lo que el equipo que dirige (por que no es suyo) hace.

Déjeme decirle Juan Ma (Lillo) que a los hinchas de verdad si nos duele, si nos amarga la semana, si nos daña la ilusión. Millos es un estado del alma. Cuando usted no esté, el amor por Millos seguirá, aunque para ud sea apenas recuerdo. Para ud seremos apenas un equipo sudaca en el cual pasó, cobro y no logró nada.

Dignidad señor Lillo. Dignidad que sé que no tiene. No se ría más. No más frases de publicista. No más excusas. Juegue con lo que hay, pero de resultados: eso es lo que hace un buen técnico, un buen chef: con los ingredientes que hay, hace manjares, no comida podrida.

Y si no puede, lo mejor es irse con dignidad. Sin cobrar indemnización. Renunciando. Empacando maletas y amigos. Ahí sí que le quiero ver el verso de despedida.

Sabe que, mejor me callo yo, porque al fin y al cabo, conozco a Millos hace décadas, lo llevo en el alma y cada día lo quiero más, y sé que sobrevivirá a desastres como ud, a su indolencia y la de sus directivos…

Yo seguiré con el alma azul, pública, fuerte, digna, porque nunca lo he dejado de querer, a pesar de técnicos verseros como ud que no entienden –ni entenderán jamás, porque no son hinchas- lo que significa Millos en el alma.

Adios, Lillo, adiós, mientras ud esté en Millos no cuente con mi apoyo en el estadio. Allá no voy, allá no iré. Mi abono no tendrá quien ocupe su puesto. Yo si tengo la dignidad que los españoles que nos conquistaron nunca nos dieron

Att

Andrés Gómez V.

Hincha de siempre y por siempre de Millos

La maldición del paraíso

Yo estuve en el paraíso el 16 de diciembre de 2012. Ese día, con lágrimas en los ojos sentí la felicidad, conocí la gloria, me derrumbe en sonrisas y comprendí que el fútbol –pero en especial Millos- es un amor para toda la vida.

Allí, con la levantada de la anhelada estrella 14, pensé que todo el sufrimiento, que todo el dolor acumulado por años, que toda la rabia y vergüenza que sentí contra los directivos y personajes como el Chiqui Garcia habían por fin terminado.

Pero hoy, con dolor, con desasosiego, debo decir, que  ese paraíso ha sido de nuevo como una maldición. Desde ese día de la 14, creo que Millos ha retrocedido. Ya no por hampones que lo manejaban como una finca, sino por decisiones erradas de los nuevos dueños y directivos (Serpa, Ortiz y demás) que pareciera que no entendieran qué es Millonarios, qué significa, y cómo hay que manejarlo.

Después del título, la actuación en la Libertadores fue vergonzosa. La salida de Torres una telenovela y un complot. La renuncia de Felipe Gaitán (y su equipo: Silva, Arango, etc) un acto de coherencia en uno de los presidentes que más ayudó a Millonarios a reconstruir su verdadera historia, pero una perdida para la gerencia real del club. Luego los escándalos de Interbolsa, el papelón del Sr Saldarriaga, la acefalia en 6 meses, etc, etc, etc. Pero sobretodo, la llegada del proyecto español, resultó ser todo un embeleco. Los fracasos en la Copa Postobón, la humillación ante Nacional, la falta de refuerzos y los Mambi y Wesley, los Plata, no merecen tener en el pecho el escudo azul.

Hoy, queda claro que eso salió mal. Muy mal. Que Portoles no merece llamarse trabajador de Millonarios, sino un embaucador con sueldo de rey. Que Lillo, es muy bueno en el verso,  en la defensa de sus amigos, y como comentarista, pero que luego de un primer campeonato aceptable y decente, ha convertido al equipo en un equipo predictivo, sin variantes, jugando a veces muy bien y otras muy mal, pero lo peor, en un técnico que siempre tiene una frase en broma para los medios para un asunto que es serio para los hinchas. Esto es Millos y esto es serio, mister.

Eso, sin hablar de la ausencia de contrataciones serias y a tiempo. De refuerzos. De inversiones reales. De compromisos con los hinchas que salvaron en su momento al club, (no con la plata, pero si con el número de acciones mínimas requeridas), y con una hinchada que se siente manoseada en su honor. Hoy Millos, tiene más mercadeo que jugadores y proyecto.

Toda paciencia tiene su límite. Yo, que llevo desde 1982 yendo al estadio sagradamente, y que lo haré hasta que la muerte me separe de mi equipo azul, veo con dolor y tristeza un estadio con menos gente, una hinchada brava, un ambiente hostil, una comunidad derrotada y emberracada.

Es claro que no hay refuerzos, porque dizque no hay plata, pero no habrá plata sino hay un equipo serio ni una hinchada volcada a apoyar la marca, si no hay resultados.

Conozco a algunos de los que manejan a Millonarios (Camacho, Gomez, por ejemplo) y pongo mis manos en el fuego por su decencia. No se roban un peso. Pero tampoco hacen nada que se vea, y sirva, para que Millos sea un equipo de verdad. Por eso, debo también decirlo y decirles que lo que están haciendo no está saliendo bien.

Esto es Millonarios. Este es un equipo que no resiste procesos mediocres, que requiere refuerzos de verdad, inversiones, sede propia, capitalización, respeto y dignidad de sus jugadores y de sus trabajadores, que tiene la mejor hinchada y la más fiel, pero que no se puede manejar con indolencia.

Hoy, siento que estamos en la maldición, luego de haber estado en el paraíso. Yo seguiré apoyando, yo seguiré abonándome, alentando a los jugadores en los 90 minutos, creyendo en el equipo, pero también alzando la voz, las letras y los argumentos –mi única arma- para decirles que hay que tomar decisiones, que hay que mirar al equipo no como un hobby de unos inversionistas a los que les sobra el efectivo, sino como un activo con casi 70 años de historia, 8 millones de hinchas y una reputación local e internacional que hay que proteger y elevar.

Hay que sacar a Millos del bache. Millos DEBE siempre pelear no sólo cada partido, sino cada torneo. La meta debe ser sólo ser campeones en todo lo que se juegue y en todo lo que se participe. De resto, es verso.

Millos no es sólo un negocio, no lo reduzcan a eso. Millos es lo más importante para millones que queremos vivir con las costillas intactas en el paraíso, y no soportando cada partido y cada temporada una maldición que no nos merecemos.

Yo no abandono, yo asisto, y protesto. Esto es Millos, mi millos, y el de millones, respeto carajo!

@andresgomezv


 

 

Tres tristes tigres

El fútbol es un estado de ánimo. Ayer, luego de ver la rueda de prensa de Pekerman en la que señaló que Falcao, Muriel y Perea no iban al mundial, lo que quedó fue una sensación de tristeza. Una sensación que no debía estar al momento de entregar el EQUIPO que nos representará en el mundial.

El estado de ánimo precompetencia debía ser de ilusión, de esperanza, de coraje, pero no de tristeza. Al elevar la no ida de Falcao a la noticia de interés,  al ponerla en primer plano, no se estaba mandando el mensaje correcto.

Claro que a Falcao lo vamos a extrañar, claro que es un crack y un referente, pero centrar todo en él, es olvidar que los que pueden jugar son más importantes que los que no. Es olvidar que hay un equipo, y que ese equipo es el que va a luchar.

Un error de comunicación de una Federación que había aprendido a comunicarse bien. Una Federación que está haciendo las cosas bien. Un protagonismo que sobraba para la tristeza. Pekerman hizo bien en poner la cara y en agradecerles a los jugadores que no fueron, pero se equivocó al no haberle puesto punto final a tiempo, en no haber elevado a los otros 23, QUE SI VAN, a la altura de protagonistas frente a millones en el país que los veía con expectativa.

Se hubiera podido llevar a Falcao, Muriel y Perea a la rueda de prensa, y dejar que  cada uno entregara su mensaje y ya. Ellos tres se iban. Luego, era clave darle paso a los que jugaban, a la ilusión, a la esperanza. Eso era lo correcto. Esa es la gratitud que se debe tener con los caídos, pero el reconocimiento con los que siguen de pie.

Ojalá, el estado de ánimo de la selección suba, (y lo que yo sentí ayer sea un estado pasajero) ojalá la concentración en los importante esté clara, y ojalá podamos darle a los Tres Tristes Tigres que no van, pero sobre todo a los 44 millones que no podemos ir al mundial, que no podemos enfundarnos la camiseta, el orgullo de saber que los 11 o 23 que jueguen en Brasil, lo harán con el alma.

El fútbol es un estado del alma, y esta selección lo que necesita es no perder su esencia: entender que es un equipo, alegre, unido y talentoso, que no depende de nadie (por más crack que sea) para ilusionar a un país. Un equipo, que rinde homenaje con goles y alegría, no con tristeza.

@andresgomezv

Gracias Lillo, Gracias Millos


Escribo con el alma rota, pero con el orgullo intacto. Hoy no es un lunes ameno. Siento una desolación en el cuerpo y la tanda de tiros desde el punto penal se repiten en mi cabeza como un condenado frente al pelotón de fusilamiento.

Pero sería ingrato, injusto, incorrecto no agradecerle a Lillo y los jugadores este semestre. Yo fui de los que más me quejé cuando él llego, de los que más se molestó con la salida de Hernan Torres. Hoy, sé que estaba equivocado. No porque Torres no sea un gran técnico, ganador, etc. sino sobre todo porque Lillo no defraudó.

Por el contrario, trajo variantes a Millos, nos puso a jugar como debemos jugar, porque fue diferente en ver y entender el fútbol, con un verso serio, profundo y realista, en donde no se dicen mentiras para afuera y menos para adentro. Un trabajo profesional.

Yo creo en el proceso de Lillo, yo creo en que la Suramericana vamos a defender la camiseta azul, yo creo que sólo vienen temporadas buenas y mejores. Yo creo que la 15 está cerca…

Algunos decían que Lillo nos iba a descender, que el azul no aguantaba procesos. Que Millos era historia. Estaban equivocados de cabo a rabo. Algunos, erróneamente creo yo, decidieron no abonarse, no ir al estadio, pero luego se subieron al bus.

Yo, siempre me abono, no importa quien esté. Siempre voy, no importa contra quien juguemos. Para mí, Millos es un estado del alma, uno permanente de alegría, aunque en días como hoy haya un vacío cercano a la tristeza.

Gracias Lillo, Gracias muchachos, porque a pesar de que hoy el alma este rota, el orgullo de ser azul no cambia. Hoy con la camiseta azul puesta, con la cabeza en alto, porque esto es Millos carajo, y que nadie lo dude: volvimos y volveremos…

Pd 1. Ojalá la JD y Nicolás Garcia, y Lillo y Portoles y todos los que tomen decisiones, ya tengan listos 4-5 refuerzos y 4-5 complementos. Se vienen 3 torneos, se tiene el alma en deuda y quedó claro que un buen equipo (con variantes) con un estilo puede pelear campeonatos.

Pd2. Como odio al Cheque Garcia, López, Franco, Robledo, Rendón porque durante 20 años nos condenaron al fracaso. Basta con ver los que se ha hecho en estos 3 años del nuevo Millonarios (títulos, finales, semifinales, torneos internacionales) para saber que el problema eran ellos.

Pd3. Como me gustó la hinchada ayer al minuto 70 gritando unida con el alma y apoyando con ese Millos, Millos, Millos. Eso somos los verdaderos hinchas, los que gritamos vamos por el gol, los que dejamos nuestra voz en la tribuna y no los que putean a quienes nos representan.


@andresgomezv

 

 

Vergüenza

Siempre me he sentido orgulloso de ser hincha de Millonarios. Siempre se me ha erizado el alma cuando digo su nombre en público y me confieso hincha de sangre y nacimiento.

Millos ha sido ese amigo con el que he estado en las buenas, en las malas, en el optimismo y también en el dolor.  Un amigo que me ha entregado las mejores alegrías y las más duras tristezas.

Siempre me he sentido orgulloso, a pesar de saber que hubo momentos nefastos en la época de Gacha, y luego con el chueco García, de ser parte de la familia azul.

Creo que nunca dejaré de llorar recordando esa navidad de 2012. Aunque lo vi campeón en el 87 y en el 88, esa fecha de hace apenas 14 meses, se guardó en el mejor lugar del alma, porque aprendí que la vida da revanchas y que soñar en vivo y en directo es posible.

Por eso, y por miles de motivos y razones que no caben en palabras, pero que ya quieren salir de mi cuerpo, hoy debo decir que tengo una sensación de vergüenza carcomiendo el alma.

Lo que está pasando en lo institucional y en lo deportivo, me da vergüenza. Entiéndanme bien, no me avergüenzo de la institución, sino que siento vergüenza de los dirigentes y de la improvisación que estamos viviendo en lo deportivo.

Este Millos del comienzo del 2014 no me representa.  No lo hace ni como hincha que soy, ni como socio que ayudó a rescatar, y mucho menos como asesor del proceso que se hizo desde José Roberto Arango.

Quisiera ganarme el Baloto y comprarle a Millos a esos que nos rescataron, (por que este es un tema de plata) pero que luego –por andar defendiéndose de sus fechorías- lo tratan como si fuera un equipo de segunda, de barrio, y no el equipo más importante del país.

Señores jugadores, directivos, técnicos: sépanlo muy claro, esto es Millos, este equipo se respeta por su tradición, por la memoria de Alfonso Senior, por su hinchada, pero sobre todo, por su dignidad.

Dejen ya de experimentar, de vender versos y cuentos, de menospreciar al hincha. Millos resurgió no para decaer a los dos o tres años, sino para demostrar que es tan grande que nada nunca lo podrá acabar.

Espero, como los millones de hinchas, que el domingo, ante Nacional no nos avergüencen. Ni los directivos, ni los jugadores.

La hinchada estará presente, alentará, apoyará, de manera pacífica, porque quiere un Millos digno de su nombre, y no está vergüenza que hoy mal nos mercadean.

Que el domingo sea el resurgir de millos, pero también el llamado de atención público a los directivos para que recuerden que acá solo hay una meta: la excelencia en lo deportivo, administrativo y financiero. Un equipo ético, correcto, y ejemplo. un equipo campeón y protagonista. Bien manejado adentro y afuera.

Esto es Millos, carajo, el equipo que tiene una hinchada como el mar -como dijo Mayer Candelo- una hinchada que uno la mira y la mira y nunca se acaba.

A respetar, y a acabar ya esta vergüenza!!!

@andresgomezv

Petro y el fútbol

No voté por Petro. Tampoco y mucho menos lo haría por un tipo del siglo XV como el actual Procurador. Me inclino más por un Mockus y su mezcla de filósofo y ejecutor.

Una vez clara la posición política, debo confesar que en los últimos días me ha parecido que Petro se ha convertido en un director técnico de equipo de fútbol, (sólo le falta la sudadera) que a raíz de sus malos resultados deportivos, y luego de una arbitraria sanción (no por la sanción, sino por el tamaño de la misma) decide culpar a todos, convocar a marchas, asumir posición de víctima y nunca, jamás, aceptar que no ha podido ganar por falta de él, y no de los otros.
Dicen que para ser técnico se necesitan 3 fotos y ser terco. Petro, podría mandar las fotos y ya.

No sólo es terco, sino que siempre tiene la excusa perfecta: La culpa no es de él, sino de los rivales corruptos que por años han manejado el fútbol a su antojo y que no van a permitir que un equipo chico, como el que él dirige ascienda y triunfe. La culpa siempre está en el balón que nos tocó y no en el propio
Los errores del planteamiento se deben a querer revolucionar el fútbol y a que los otros no lo dejan y se amangualan con los periodistas deportivos y los dueños de los equipos para despotricar, porque lo que hay detrás es una mafia que no quiere dejar que avance el toque toque.  

Si hay fallas, son porque el árbitro está comprado, el fútbol está amañado y no le perdonan su pasado como volante de marca en donde dio pata indiscrimandamente, como quien baja las tarifas de Transmilenio.
Si los grandes medios no muestran sus goles, aunque sean en la derrota 4 a 3 en un partido amistoso, es porque no quieren dejar que sus eximios delanteros, dignos del jardín botánico, sean vendidos al exterior. Y si en cambio muestran a sus defensas mal paradas, todo lo hacen para generar una sensación de caos.

Hasta los autogoles son producto de la presión arbitraria de los grandes patrocinadores del futbol que se atrincheran en sus oficinas lujosas para conspirar.
Y así, uno podría continuar, mirando desde la tribuna y los micrófonos, como los únicos que le comen cuento son los mismos que en unos meses lo olvidaran. Porque el fútbol y la vida son iguales. Un día somos héroes, y al domingo siguiente villanos. Un día le damos un título a un equipo, y al otro somos desempleados en el anonimato.

Puede que no sepa mucho de política o de fútbol, pero he visto a muchos técnicos no aceptar sus fallas, no asumir sus responsabilidades, y alebrestar a los hinchas en contra de los árbitros, la Dimayor,  los patrocinadores, los rivales, etc.
Al final, siempre pasa lo mismo. El técnico sale del equipo, deambula por otras instituciones, y al final se convierte en un versero que cría caballos de paso, que va de equipo en equipo sin gloria, que se pierde en la muchedumbre.

Los hinchas, que en el caso de Petro viven un rato en carnaval, se cansaran tarde o temprano de la supuesta persecución, de la imposibilidad de ver resultados y poco a poco se irán alejando. No son hinchas de verdad, son seguidores de momentos: clasiqueros.
Empieza otro año y otro técnico vendrá y sueñan –con el el alma intacta- que el sí les dará la estrella y les cumplirá los sueños. Hoy sirven al siervo que fue rey, pero mañana servirán a otro rey.

El fútbol es un reflejo de la vida. No hay mejor metáfora que un balón. Pero lo cierto, es que cuando uno pierde los partidos, cuando solo un tercio de la hinchada está feliz y cree en el equipo, cuando el descenso está a flor de piel, y cuando la ciudad – o el equipo que se ama- no parece tomar rumbo, lo único que queda no es protestar, sino exigir que el técnico sea parte de la solución, y no como en este caso, la causa esencial del problema.
A acusar a otros, de que todos los goles anulados no estaban en fuera de lugar…

@andresgomezv

@confesionesdeunhincha

El alma y la billetera


La semana pasada, Millonarios sufrió su peor derrota en los últimos años. Esta vez, no fue el Chiqui, ni López, Rendón o Franco los que nos condenaron a la rabia y el dolor. Esta vez no fue el Real Madrid el que nos goleó. Esta vez no fue un árbitro el que nos metió la mano.

No. esta vez, fueron los mismos que nos salvaron del horror de hace unos años, y que demostraron que no son ángeles sino demonios.

Ver al Profesor Torres con lágrimas en los ojos, ver a los hinchas impotentes entregar su mejor aplauso y su mejor reconocimiento al trabajo, a la ética y al profesionalismo, derrumba a cualquiera.

Ver la salida de Gaitán y su equipo de colaboradores, le tiene que doler a todo aquel que entiende que Millonarios F.C se había convertido en un referente empresarial por el modelo que manejaba. Un orgullo de empresa.

Pero más allá de estar de acuerdo o no con los cambios, lo que molesta es la forma en que se hicieron, el irrespeto por el Presidente, el técnico, los jugadores y sobre todo la hinchada. Lo que molesta es que de nuevo priman los intereses personales y no los colectivos.

Claro, un equipo es de sus accionistas mayoritarios, por lo menos ante la ley. Ellos ponen la plata y toman las decisiones. Pero la verdad, un equipo es también de sus hinchas. Aunque ponen menos plata, son los clientes del negocio. Sin clientes, no hay utilidad que valga. Sin satisfacción de los clientes, no hay empresa sostenible. Nosotros somos el alma, aunque ellos sean la billetera.

Es claro, que esta vez ni Torres ni Gaitán eran de utilidad, y que esa utilidad es la discordia.

Yo, por el momento, seguiré apoyando al equipo, iré al estadio, dejaré mi alma como hincha, porque  mi amor es incondicional a Millos, no a sus directivos.

Espero que la apuesta funcione, que el nuevo Presidente –aunque llegue por recomendación, y no por una firma de cazatalentos-  entienda lo que significa Millonarios. Espero que el técnico y el asesor deportivo estén a la talla de sus sueldos y de Millonarios.

Pero eso, no quiere decir que no esté molesto con la forma en que se manejó la salida  de los héroes. Pero eso no quiere decir que no invite a todos a fiscalizar, a tener los ojos abiertos, a cogobernar. Los hinchas somos también dueños, de otra manera, de los clubes.

La semana pasada perdimos por goleada y todos nos dimos cuenta. No hubo transparencia ni buen gobierno. Fuimos de nuevo una finca, aunque ahora el dueño es de saco y corbata.

Ahora, solo queda, como cada domingo después de una derrota, volver a levantarse, porque Millonarios no puede nunca perder de nuevo su dignidad. Ellos son la billetera, pero nosotros somos el alma. Eso nunca se debe olvidar.

 


@andresgomezv

Canalla


Los hinchas de Millonarios no somos asesinos. Ni lo son los de Nacional, Santa Fe, Medellín, América y cualquier otro de los más de 36 equipos que hay en la A y la B. El hecho de que unos delincuentes, vándalos, asesinos profesen el cariño por un equipo – o porten una camisa- no los hace representantes del mismo, ni puede llevar a meter a todos los hinchas de ese equipo en el mismo saco.

Los hampones lo son, sin importar raza, credo, nacionalidad o equipo por el cual hinchan. Igual que los corruptos.  El problema no está en el fútbol. El fútbol no es la causa de la violencia.

Seamos serios. Estigmatizar a los hinchas de Millonarios, o de cualquier otro equipo, y culpar al fútbol es no entender ni el país en el que se vive, ni el fútbol como esfera cultural en la cual se desarrollan las pasiones humanas.

Los hinchas rechazamos la violencia porque nos impide vivir el fútbol en carnaval. Porque todos anhelamos poder llevar la camiseta y el alma sin miedo. Los hinchas rechazamos todo acto estúpido, injustificado y toda agresión.

Pero también rechazamos las medidas populistas de los gobernantes, que buscan a las barras para conseguir votos, pero luego las abandonan. Los hinchas rechazamos a los medios de comunicación que incentivan la violencia, la rivalidad, las “guerras” y luego se hacen  las asombradas ante la violencia.

Los hinchas rechazamos a los directivos que promueven el odio, que no pagan sobre la mesa, que tratan a los jugadores como prostitutas y luego esconden sus vergüenzas como quien arruma polvo debajo de un tapete.

El fútbol es una expresión cultural, con un trasfondo social. No es la causa de la violencia, sino por el contrario, un espacio como pocos de catarsis, democrático como pocos, de amistad, en donde por 90 minutos el amor por un equipo llena el alma de vida: no de muerte. Sin fútbol, seriamos un país y una sociedad aún más violenta.

Podría seguir, como quien deja escapar a un delantero por la banda, pero no lo haré. Hoy, solo quería reiterar que el fútbol no es la causa de la violencia, que el hecho de que un asesinos simpatice con un equipo no hace a los otros millones de hinchas simpatizantes del asesino ni complaciente con sus causas; y que en la violencia que genera el fútbol la culpa es de todos, así como la solución: periodistas, dirigentes, jugadores, autoridades, pero que no se logrará transformar nada, hasta que los que toman decisiones no entiendan la esencia y la raíz del fútbol, de las barras, del entorno y dejen de mirar a los hinchas como delincuentes y al fútbol como el problema.

El problema es otro: injusticia, pobreza, falta de oportunidades, ladrones de cuello blanco, impunidad, etc.

Eso sí, ojalá a todo asesino, corrupto, ladrón, (sin importar si tiene o no camisa de un equipo) la justicia cuando lo juzgue sea justa y le de sanciones acorde a sus actos. Sin justicia no hay posibilidad de progreso.  

El fútbol, es lo más importante de lo menos importante, pero la vida humana es lo más importante hoy, mañana y siempre.

Paz en el fútbol.
@andresgomezv

De Millonarios me enamoré


 
Los amores no tienen fecha. No podría recordar el día exacto en que pasó, -la memoria distrae los recuerdos- pero lo que si sé es que ese amor no ha dejado nunca de estar, y que domingo tras domingo se ha hecho cada vez más fuerte.

Yo me enamoré de un Millonarios versión 1982, con ese loco en el arco que se llamaba Vivalda. Yo lo vi campeón en 87 y en el 88, aunque fuera con la cabeza gacha. Yo lo acompañé en tardes hermosas de los 90, y en jornadas silenciosas de lluvia y me fui quedando solo en la tribuna, con cientos de desconocidos que soportamos a Castelnoble y a tanto ladrón que pasó por allí.

Yo lo apoye a pesar de toda su dirigencia innoble que soportamos hasta el 2011, y lejos de avergonzarme de ese amor, lo hice más fuerte, porque siempre supe que los directivos y los jugadores pasan, pero el club siempre queda. El club de Don Alfonso Senior…

Yo vi a Millos en su grandeza y en su declive,  y también lo vi resucitar al tercer domingo y volver a la gloria. Yo lloré, con el corazón roto, cuando el Chiqui García y López lo desangraban, hice huelga y deje de ir al estadio por un año, con el corazón pegado a la radio y a la televisión y ese dolor de ausencia que me quitaba la sonrisa.

Yo lloré, como nunca, de alegría e incredulidad, cuando el 16 de diciembre del 2012 se acabó el maleficio, y pase varias noches en vela con los ojos aguados recordando ese momento.

Yo, de Millos me enamoré hace más de tres décadas, pero creo, que era un amor que ya tenía desde antes de nacer; un amor heredado de papa, amor genético, un amor a prueba de dolores y decepciones, un amor que se hacía más fuerte en la adversidad.

Hoy, en el cumpleaños 67 de Millos, de mi Millos, del cual soy también socio para ayudar a rescatarlo, puedo decir, que este amor me ha inundado el alma de más alegrías que de tristezas, y que si Millonarios no existiera, sería yo un ser incompleto. Un vagabundo. Un errante de canchas y nombres. Un seguidor del fútbol, pero no un hincha con un amor tan claro.

De Millonarios me enamoré, y no hay palabras para decirle este amor. Seguiré, cada vez que juega, haciéndolo lo más importante de mi día, lo más sagrado, lo más cercano a habitar un paraíso.

Millos es mi amor verdadero, un amor que en medio de mi familia se hace más fuerte, porque ellos entienden que este amor es lo que me da alegría, ilusión, vida…

Feliz cumpleaños campeón, feliz cumpleaños Millos del alma..

Pd. “El día en que me muera, yo quiero mi cajón, pintado azul y blanco, como mi corazón”

Extrañando a Wilberto


 
Los oí gritarle. Putearlo. Maldecirlo. Los oí, con la claridad de quien se sienta en las gradas sólo a apoyar, vociferar contra él, por su torpeza, por sus goles que se comía a boca de jarro, los oí señalar que no era para ser titular del club más importante de Colombia.

Yo  mismo, en silencio, alguna vez también lo pensé. Cuando esa figura que era Osorio Botello se fue, sentí un frió en la delantera. Pero cuando hizo el gol ese 16 de diciembre inolvidable, y lo gritó con rabia en un eco interior, recordé que hacía algunos –no muchos- goles claves. Él se lo grito a la tribuna que lo gritaba a él.

Hoy, meses después, debo decir que extraño a Wilberto. Extraño su torpeza, pero también  su velocidad. Extraño las pifias que hacía en el área, pero también sus goles, sus diagonales, su fuerza para cabecear en defensa y en ataque, la profundidad que le daba al equipo, los espacios que le creaba a Mayer, etc, etc, etc, pero sobre todo, extraño su humildad, la humildad de quien comió mierda por años y no se dejó amedrentar por la tribuna.

Wilberto tenía hambre de triunfo. Sed de protagonismo. Ansia de ser titular en un equipo como Millos. Hoy, él hace parte, quiéranlo o no, de esos héroes que nos dieron la 14. Hoy hace parte de esa delantera que metía miedo y que sobre todo, nos dejó afónicos de gritar campeón.

No voy a juzgar a Watson o a Montero, mal haría. Yo, solo extraño a Wilberto. Con la ida de él a el futbol mexicano, Millos no perdió un delantero, sino a un hombre que ante la adversidad se hacía más fuerte, a un mulato que no tuvo miedo de triunfar en el equipo más grande de Colombia, aun cuando muchos, por no decir miles, querían que no estuviera acá.

Claro, no será jamás un grande como Funes, ni siquiera un Henry Zambrano, o la mitad de un Marcio Cruz, no tendrá la clase de un Julian Tellez, o la potencia de un un un un un, (lo que sea) no será un tal cual que pasó desde 1989 y hasta el 2012 por este equipo y que no nos dio un título.

Extraño a WC, como quien extraña una novia que aunque fea, uno la quería en silencio por su belleza interior. Lo extraño, porque hoy este equipo azul, del alma, no tiene quien se levante contra la adversidad y demuestre que es en la cancha donde están los varones, los que se juegan el alma, y no en la tribuna, o en la tv, donde usted y yo, donde yo y usted, o los medios, criticamos sin saber lo que es pisar una cancha de verdad.

Homenaje tardío a ese puntero torpe, pero guapo, descachado a veces, que nos dio, junto con los otros jugadores, el título que la tribuna le negó.

Homenaje a Wilberto Cosme, el delantero que extraño hoy…

#volveremos
 
Pd. Hablemos de fútbol, no de las tensiones. Un equipo y una hinchada son tan fuertes, como su capacidad de aislarse de los medios...

@andresgomezv

confesionesdeunhincha@yahoo.com  

Millos en la mala

Cada enero empezábamos los torneos esperanzados en que ese año si fuera el de Millos. Los días, los meses pasaban y esa espera era una tortura. Hoy, esa espera acabó. Ya no hay tiempo para la angustia. Es enero, y pensamos en las cinco opciones de título que tenemos, pero sobre en lo que ganamos en el 2012 y en lo que nos quitamos de encima.

Pero estas cortas palabras no son para hablar de lo que viene, ni para explicar lo que se ha explicado. No. Estas palabras  huyen de la nostalgia y evocan es esperanza. Hoy, es momento de reafirmar. De soñar sabiendo que hay realidad. De que la posibilidad no  es esquiva. De que hay jugadores, directivos e hinchada. Este enero es para recordarles a todos aquellos que por años "estuvieron deseándonos la mala" , que hacían del dolor propio una fiesta ajena, que el guayabo se acabó, pero no la fiesta ni la celebración.

Como dice la canción, “Ya les demostramos lo que es Millos en las malas”. Ahora, que se tengan los estadios, las tribunas, las calles, porque la banda del azul llegará más fuerte que nunca, más unida, más convencida de que un trabajo serio y transparente en lo administrativo y financiero, genera resultados en lo deportivo.

El movete Millos movete se jubiló el año pasado. Hoy, sólo vamos por el gol. Sólo vamos a recuperar esa historia que siempre nos acompañó hasta que tuvimos la cabeza Gacha y el innombrable nos dejó como él.

 Millos, en El Campín debe ser infranqueable, y de visitante debe asustar sólo con su presencia y contundencia.

Ojalá, “Que no alcancen las tribunas, que no alcancen las entradas…” Este Millos ya no sueña con la 14. Ya la tatuó en la camisa, entre el pecho y el alma. Ahora soñamos con cabalgar – con humildad- en el lugar que la historia nos ha tenido siempre guardado.

El gigante ha despertado. Que se venga la Liga, la Copa, el torneo, que se vengan los colombianos o los sudamericanos, que acá los recibimos…

Señores y señoras, que no les quepa duda, este es el famoso Millos, el equipo embajador…

Es enero, y Millos ya no está en la mala!
 
pd: La cancion de Millos en la mala: (adaptada de una de River Plate) http://youtu.be/azMqyeQU4Zw
 @andresgomezv

Ídolos

Columna publicada enero 3 de 2013 en El Espectador.  http://www.elespectador.com/opinion/columna-394878-idolos

Nuestros ídolos terminan casi siempre en un nostálgico fracaso. Los maduramos biches, los endiosamos y, al final, terminan estrellándose con su propia fama.

 
Son grandes en las canchas o pistas, pero fuera de ellas son un desastre, como si el talento del juego fuera inversamente proporcional a su inteligencia cotidiana.
Antonio Cervantes, Kid Pambelé, se tambalea entre la droga y los jabs que solía dar. Juan Pablo Montoya fracasa y fracasa con petulancia en la Nascar. Faustino Asprilla, quien se retiró a mitad de carrera, aparece en titulares por escándalos. Así la enumeración podría ser infinita: Higuita, Usuriaga, Teófilo...

Tenemos ídolos que no se merecen el remoquete. Humanos que triunfan un par de veces en el deporte, pero fracasan la mayoría del tiempo en la vida.
Por eso, toparse con Radamel Falcao García es encontrar lo que parece ser un ídolo de verdad, verdad. Uno de esos Messi o Michael Jordan que nacen pocas veces y que se hacen querer en la cancha y sobre todo fuera de ella.

Es muy pronto, es cierto, pero qué falta que nos hacía como país un ídolo como Falcao. Un triunfador bien hecho. Un hombre tranquilo y decente, más allá de su fe. Un jugador al que no se ve envuelto en escándalos sino en premios. Un hombre sencillo que envía mensajes optimistas, decente, que saluda y se despide, que no se deja obnubilar por la fama, que es consciente de que su talento debe también estar en el día a día.

Ojalá no me equivoque. Ojalá no se pierda en el camino, que no gambetee la suerte que tiene y que a punta de trabajo y de talento lo ha llevado a donde hoy está. Ojalá ese rumor sobre su edad se aclare de una vez por todas. Ojalá no se vaya al Madrid o a equipos a los que sólo les interesa el jugador y no el ser humano. Ojalá triunfe aún más y se convierta en ese arquetipo de lo que un deportista colombiano debería ser. Él y Mariana Pajón son trincheras en medio de la guerra.

Falcao es el deportista del 2012, pero ojalá lo sea por muchos años más, por una simple razón: qué bueno es encontrar grandes seres humanos enfundados en las camisas de los dioses, que entienden que son de carne y hueso.

Ídolos de cotidianidad. Ídolos que nos hacen falta en un país en donde un día se es Dios y al otro, demonio.

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@andresgomezv